Luis encuentra esperanza en nuestro Redentor

By David Ludeña | Ecuador in South America

Luis *, su esposa Carla *, dos de sus tres hijas junto a los obreros de SIM David Ludeña y Dustan King.

Conocí a Luis en una pequeña comunidad en la parte rural de la provincia de Loja, Ecuador. Trabaja en la construcción de casas y conoce a Jesucristo desde su adolescencia, cuando un amigo le compartió el mensaje de salvación. Sin embargo, Luis ha estado luchando con el alcohol por muchos años.

De niño, vio a su padre consumirse por el alcohol, y con este ejemplo, Luis también desarrolló una adicción. Esto lo llevó a manejar mal los problemas, y también dañó su comprensión de quién es Dios.

Luis encontró apoyo local y esperanza en una iglesia evangélica a 16 kilómetros de distancia. Viajaba todos los domingos para poder tener compañerismo con otros creyentes. A pesar de ser una iglesia pequeña, ésta  ha mostrado gran amor fraternal a Luis y a su familia.

Varias veces Luis se ha sentido desanimado después de recaer, y esto ha afectado bastante a las relaciones con toda su familia. Ellos han compartido con nosotros su dolor y el trauma de su adicción. En medio del sufrimiento, su esposa Carla ha clamado a Dios por ayuda, y junto con sus hijas han orado por él.

En abril, Luis y su familia nos pidieron ayuda, y nos enteramos de sus luchas. Desde entonces, han abierto su casa como casa de paz, y cada jueves, un miembro o una parte de nuestro equipo se reúne con ellos. Oramos, cantamos, estudiamos la Biblia y caminamos con ellos a través de este proceso de sanidad interior.

Vemos cómo sus vidas están siendo impactadas al compartir tiempo con ellos. Hemos sido testigos de un cambio en su perspectiva de la imagen de Dios y las causas del sufrimiento.

Nos dijeron: "Siempre habíamos creído que Dios castiga y que nuestros sufrimientos se deben a ese castigo". A medida en que el Espíritu Santo ha estado sanando las heridas de sus corazones ellos han comprendido que Dios es bueno, misericordioso, paciente, lento para la ira y fiel, incluso si nosotros somos infieles. Ahora saben que la gracia y el amor de Dios son más grandes que nuestras fallas. Saben que Jesús les abrió el camino para reconciliarse con Dios.

¡Por favor, oren por esta familia tan necesitada! Oren para que Dios continúe sanando sus corazones y que experimenten la paz que Dios ofrece a través de nuestro Redentor.

Oremos por

- la restauración completa de Luis.

- la sanidad interior completa de la familia.

- sabiduría para nuestro equipo que trabaja en la parte rural de la provincia de Loja.

*Nombres cambiados  

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